jueves, 12 de agosto de 2010

QUE PASÓ PUES EL 11 DE AGOSTO

Eran las 9 de la mañana del 11 de agosto del 2010 y ya desde muy temprano las banderas ondeaban en los viejos balcones y también nuevos ventanales y fachadas del municipio San Vicente Ferrer.

Una ramillete de flores incrustado en una pequeña canasta elaborada en bejuco y el atuendo de dama campesina, las dos trenzas a los lados adornada cada una de estas con una flor amarilla, los cachetes pintados de color rosa, las sandalias elaboradas en la ecológica fibra de fique, la mano izquierda de la pequeña se ocupa de cuidar de la canasta, mientras la derecha es halada por su madre que a regañadientes mira el reloj y dice que hay que estar listos para las 2 de la tarde que será el desfile de los antioqueñitos.

Ameniza la soleada mañana un jeep que se ha dispuesto al lado de la Negra de la Pila con toda la indumentaria que podría tener un antiguo vehículo de estos para parecer lo más original posible a un medio de transporte que llegara a Antioquia para desplazarse por las empinadas montañas de la región. Ya muchos se han tomado la foto con él.

Eran casi las 3 de la tarde y empezaron a asomar por el costado derecho del templo parroquial los chiquillos representado las personas y costumbres de las veredas de San Vicente Ferrer, las mamás siguen de cerca sus chicuelos, para cada una de ellas el suyo es el que está más lindo y bien disfrazado. Los organizadores acomodan a los pequeños en la plazuela municipal mientras les felicitan por su participación.

Todo parecía haber terminado ahí, si no fuera porque dos matas de plátano amarradas en la puerta del supermercado del parque disonaban con lo cotidiano del lugar y señalaban que este era un día diferente.

Eran ya casi las 7y 30 de la noche y la banda marcial hacia sonar sus instrumentos por las curvas de la Avenida 20 de Julio dirigiéndose también hacia el parque principal de la localidad, asomaron con ella unos sucesos de los que no me quería perder ninguno detalle.

Despertó en mi gran interés una imagen que vi en la que las personas que representaban a los soldados de Simón Bolívar se enfrentaban a los que representaban a los indígenas y en un momento pensé: “estos están un poco confundidos, no fue así que sucedieron las cosas, fueron los Españoles quienes se enfrentaron a los aborígenes”….bueno al fin tan flojos en historia…

Al paso de las comparsas también pasaban por mi mente imágenes de cómo pudieron haber sido los acontecimientos que dieron origen a nuestra independencia, pues ese era el tema que convocaba a todos los participantes del carnaval y como el profeta bíblico vi a Javiera Londoño libertadora de negros en Antioquia, a unos soldados que en una camilla llevaban el cuerpo del libertador Bolívar y a unas mujeres que lloraban y entre sollozos decían ¡lo mataron, lo mataron!, como si esa imagen que me transportaba doscientos años atrás se hiciera real hoy...se asomó entre la gente Juan del Corral con sus patillas largas, uniforme militar y rodeado por sus soldados, detrás de él llegaron otros reconocidos personajes de la época.

La capacidad creativa sobrepasó los límites cuando vi asomar el Tren a Cardón por el túnel de la Quiebra, eran los empleados de la Administración municipal que ingeniosamente representaban este importante acontecimiento para el Departamento y que lo marcara históricamente desde 1875.

Con la comparsa del Ferrocarril de Antioquia de igual firma paso el tiempo y no nos dimos cuenta, eran ya más de las 8 y 20 minutos de la noche, Jaime Arias “el amigo del pueblo” con sus composiciones de despecho avivaba los ánimos mientras tímidamente iban saliendo de entre los ponchos las medias de aguardiente que con el artista de fondo hacían un poco más amargo el sorbo…

Bien entrada la noche los ánimos se ha subido y los organizadores de la fiesta de la Antioqueñidad o paisanidad parecen estar contentos con la participación de la comunidad y la música de fondo continúa, al igual que la de los establecimientos abiertos al público.

El hecho de que sea miércoles, no es un pretexto para no salir de casa la multitud invade el parque, discotecas y bares. Pero la dicha no duró mucho a las 11 y 30 de la noche las puertas y rejas empezaron a cerrarse y las personas como medio iniciadas ya están abarrotadas en el parque…

Ha pasado la celebración del día de la independencia de Antioquia y de nuevo a la rutina, pateando una lata de cerveza y preguntándome ¿qué nos queda después de todo esto?, el recuerdo de una rumba, un regreso a 1810 o un sin sabor porque todo pasó tan rápido.

En un pueblo tan pequeño como San Vicente Ferrer pasan tantas cosas, que no pasa nada…sólo el tiempo



Wbeimar Castaño Marín
Wbeimar2@hotmail.com
Cel. 3207003533

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